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El engagement, la motivación, la employee experience, son solamente una muestra de lo que nos estamos acostumbrando a escuchar como prácticas que las empresas ponen, o deberían poner, en marcha.  A todas ellas, junto con otras tantas,  se les engloba bajo el paraguas del Employer Branding.

Pero ¿qué es realmente el Employer Branding?

Empecemos  por diferenciar entre la employer brand, que es  la imagen que tienen los demás de cómo somos como marca /empresa empleadora, de qué significa  y qué  aporta trabajar para una compañía en concreto, y el  employer branding que es la acción, la gestión de nuestra imagen de compañía para atraer al talento.

El employer branding, gestión de la marca empleadora en español, es el resultado de una manera de hacer,  una manera de poner en valor quiénes somos en cuanto a empresa. Todos los integrantes de tu organización tienen una imagen  creada de cómo es trabajar en ella. Esta imagen, que viene sustentada  a través de  sus propias experiencias, y de  las informaciones recibidas de terceros es la marca empleadora o la employer brand de tu compañía.

De hecho a la employeer brand, marca empleadora de la compañía, le ocurre lo mismo que a la marca personal de un profesional: sepamos o no cuál es, lo cierto es que la tenemos. Tomar consciencia de qué marca personal tenemos  como profesionales y gestionarla para nuestro propio beneficio es nuestra elección.  Para la empresa es exactamente lo mismo. La gente habla y opina de lo que sabe, de lo que ha vivido en tu empresa o de lo que le han contado que allí sucede. Es tu responsabilidad decidir emprender el camino para saber qué es lo que se cuenta de tí, y decidir si quieres o no cambiar algo.

La información es poder.  La opinión está allí afuera, si quieres conocerla y actuar en tu beneficio como empresa es tu elección, si no quieres y optas por no mirar, la opinión sigue allí, pero descontrolada, sin nadie que la mime, ni la escuche.

¿Donde está mi employer brand?

Déjame que te haga una consulta. Cuando prepares tu destino para las próximas vacaciones, ¿dónde buscarás referencias de buenos hoteles?.  Seguramente las buscarás entre tus conocidos, entre  la gente más afín a tus gustos y no descartarás buscar opiniones en webs donde gente que no conoces han plasmado sus propias experiencias, plataformas  tipo TripAdvisor. Por supuesto que posiblemente no descartes entrar en las páginas web de los hoteles que te ronden por la cabeza e informarte de lo que te ofrecen, pero eso será un punto de partida que en caso de no estar corroborado por tus “otras fuentes” quedaran en  entredicho.

Nos fiamos mucho más de lo que nos diga alguien que ya haya probado un producto, que en la publicidad que pueda hacer éste aún invirtiendo un dineral. Si un hotel te promete unas fantásticas prestaciones pero en TripAdvisor solo obtiene una estrellita, me aventuro a decir que no va a ser el que escojas. Posiblemente buscarás una consonancia entre lo que te digan los terceros y veas también en la web del hotel.  Gracias a las redes sociales y al momento actual donde todos compartimos nuestras experiencias la credibilidad está, cada vez más, en manos de los usuarios.

Lo mismo harán los candidatos cuando quieras atraerlos para tu compañía o los perfiles que ya estén contigo. Buscarán, compararán y si encuentran algo mejor...  se irán si pueden, o como mínimo valorarán la opción de hacerlo.

¿Cuál es mi employer brand?

Ahí es donde entra el employer branding. La estrategia de gestión de la marca empleadora empieza por observar y medir. No es la compañía quien dictamina qué marca de empleador tiene, sino que son todos los stakeholders (públicos relacionados con la empresa) quienes tienen la imagen formada de lo que es trabajar o colaborar para tal compañía.

Antes de actuar hay que conocer el terreno. Saber de donde partimos y valorar qué tiene esa situación inicial de ideal para nuestra empresa. A partir de ahí, elaborar una estrategia de actuación para conseguir los objetivos,

Como dicen en inglés: “it´s up to you”.  La empresa hoy en día escoge. Puede cerrar los ojos, pensar que siempre va a tener al talento que necesita dispuesto a trabajar a su lado  (cosa posible, claro) o bien puede  interesarse por cotejar  sus intuiciones y valorar hasta qué punto son ciertas o no. En el segundo caso la ventaja es clara, si la imagen que proyecta no es la que quiere, tiene la opción de realizar cambios a su favor ahorrando tiempo y dinero invertido en una comunicación ineficaz.

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